Francisco Rangel Escobar

Francisco Rangel Escobar

Es mucho más que música, por eso es imposible dejar de lado la parte bailada.

El tango es más que una suave ondulación puesta en música, es la danza más profunda del mundo, es la unión de dos cuerpos que van a un compás que, poco a poco  se va convirtiendo en uno solo. Además, éste maravilloso género, ocupa uno de los lugares más privilegiados en la representación del argentino en todo el mundo. Más allá de un baile, es la unión de un lenguaje y costumbres determinadas.

Originariamente, nace a fines del siglo XIX de una mezcla de varios ritmos provenientes de los suburbios de Buenos Aires. Estuvo asociado desde un principio con burdeles y cabarets, ámbito de contención de una población inmigrante netamente masculina. Debido a que solo las prostitutas aceptarían dicho baile, en sus comienzos era común que el tango se bailara por una pareja de hombres.

La melodía provenía de flauta, violín y guitarra. Posteriormente, la flauta fue reemplazada por el “bandoneón”. Los inmigrantes contribuyeron añadiendo aires de nostalgia a las canciones y de ese modo el tango se fue desarrollando y adquiriendo un sabor único.

Lo que comenzó en la danza, fue luego madurando en las manos expertas de grandes hombres, que fueron plasmando en sus composiciones lo más rico de la cultura porteña. La temática se refiere siempre al hombre común y sus problemas, la ciudad y los recuerdos. De este modo un tango se convierte en un retrato de Buenos Aires y su gente.

Se cree que el primer compositor de tango fue Juan Pérez, autor del tango Dame la Lata. Pero fue Carlos Gardel el creador del tango-canción, falleció en 1935 a los 45 años en un accidente aéreo, fue el gran divulgador del tango en el extranjero.

Actualmente, el tango es conocido como un incuestionable elemento referencial del alma porteña y en permanentes reconocimientos por todo Buenos Aires.