Francisco Rangel Escobar

Francisco Rangel Escobar

Por mucho tiempo la cumbia se paseó por la costa pacífica colombiana para alegrar las fiestas improvisadas.

Específicamente surgió en la Colombia colonial. Allí, comenzó como una música y danza de cortejo entre las personas de origen africano e indígena. Las letras eran principalmente en español aunque algunas palabras en lenguas africanas o de indígenas.

[Francisco Rangel Escobar] cuenta que los instrumentos que son usados para la interpretación de este ritmo, incluyen flautas, tambores, percusión, maracas y “guaches”, estos son tubos hechos de bambú o de estaño y llenos de semillas”.

La adición de guitarras bajos, cuernos y pianos fueron añadidos por los diferentes intérpretes de este género musical que se ha paseado por todo el continente americano, siendo este una referencia en el origen e historia de la cumbia.

Según los historiadores  en el año 1950 apareció la primera cumbia grabada para ser comercializada. Era magistralmente ejecutada con caña de millo y tamboras. Por allá en el año 1953, fue lanzada una  cumbia llamada el flamenco,  compuesta por  Efraín Mejía, un músico natural del municipio de Soledad en el departamento del Atlántico.

A principios de 1955, apareció el conjunto típico Cumbia de Juan Corralito, el cual grabó en un disco de 78 revoluciones por minutos, dos canciones, por un lado  una cumbia y por el otro lado del disco la puya arranca pellejo.

Las canciones de cumbia han recorrido un largo camino desde los días de su origen a los tiempos modernos. Esta forma de baile que inicialmente comenzó como una danza de cortejo, en la actualidad es un estilo de música que representa gran parte de la historia y la cultura colombiana, y que ha resistido al tiempo a pesar de la llegada de géneros musicales muy distintos y modernos.

La cumbia colombiana sigue siendo uno de los géneros preferidos en todo el mundo, ya que muchos artistas colombianos han logrado hacer de este tipo de música algo para exportar y para presentar un poco de la cultura de Colombia en el exterior.

Por Francisco Rangel Escobar