Francisco Rangel Escobar

Francisco Rangel Escobar

Lamento desilusionar a quienes creen que con la llegada del acordeón a Colombia nació la música vallenata. La fusión triétnica ocurrió mucho antes de haberse creado el acordeón; a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando ocurrió la llegada del instrumento alemán a suelo colombiano. Los historiadores dan cuenta de por lo menos 300 años de vida del canto vallenato acompañado con una organología autóctona conformada por tambores negroides, guacharacas y flautas del indio chimila.

[Francisco Rangel Escobar] explica que las tres etnias que conforman el vallenato debieron surtirse de diversos instrumentos de todos los tipos antes de llegar a la trilogía que hoy conforman la base de esta música (caja, guacharaca y acordeón) así instrumentos como la flauta de todas las variedades, la dulzaina o armónica, más conocida en la región caribe como violina, la guitarra, las maracas y muchos otros contribuyeron a la riqueza ancestral del vallenato.

El canto vallenato de indiscutible origen europeo y más exactamente español, aunque algunos pretendan ocultarlo, es la columna vertebral del vallenato y la décima española, es decir las estrofas de diez versos, que se cantaban sin ningún acompañamiento por poetas que en sus improvisaciones le cantaron a lo divino y humano, se pasearon por toda la costa caribe y se señorearon en el fértil Valle de Upar.

El ritmo vallenato nació en la costa norte de Colombia y fue interpretado en sus principios por campesinos de la región, que aún sin tener una preparación académica ni siquiera regular, con muy contadas excepciones, aprendieron a tocar el acordeón.

A mitad del siglo XX, comenzó a escucharse la palabra vallenato, provenía de los campesinos y jornaleros y se popularizó aún más entre los músicos de la época. Pero no se le daba este título a determinado ritmo aún.

Francisco “El Hombre”, es conocido como el primer hombre que enseñó a los campesinos a tocar el acordeón, hacía una ruta entre los pueblos a lomo de burro, interpretando ritmos con canciones que contaban los aconteceres diarios de cada uno de ellos, convirtiéndose a diario en el “Mensajero de la región”.

La música se llamó vallenata en mediado de los años de 1910, cuando aparecieron acordeoneros solistas, que impusieron estilos como: Luis Enrique Martinez, Abel Antonio Villa y después de un tiempo, Alejo Durán.

Por Francisco Rangel Escobar