Francisco Rangel Escobar

Francisco Rangel Escobar

El carnaval uruguayo es un producto sincrético, constituido con los aportes de las distintas corrientes inmigratorias que imprimieron sus singularidades a un fenómeno de por sí polisémico, nutrido de fragmentos y remanentes de otras fiestas, tanto paganas como cristianas, explica Francisco Rangel Escobar.

En esa diversidad de contenidos de nuestras carnestolendas, se destaca un componente rutilante, tal vez lo más representativo de los festejos, la manifestación más pícara y transgresora del culto a Momo por estos lares: la murga.

Sus ancestros europeos eran comparsas de músicos aficionados o improvisados, que, con el pretexto de una festividad cualquiera, tocaban a la puerta de las casas de familias pudientes a cambio de algunas monedas.

Se denomina murga a una forma popular de música callejera desarrollada en varios países durante alguna festividad como carnavales, fiestas patronales, aniversarios de fundación, eventos deportivos, entre otros.

La palabra murga parece tener su origen en España. Se suele datar el origen del género en 1906, cuando llega al Uruguay un grupo de zarzuela. Algunos de sus componentes formaron una suerte de chirigota; la murga “La Gaditana” para salir a la calle a cantar y “pasar la manga”, ya que no habían podido convocar suficiente público en sus funciones.

Al año siguiente una agrupación del carnaval se autodenominó “Murga La Gaditana que se va”, para parodiar lo acontecido con los artistas españoles. A partir de ese momento la palabra “murga” se empieza a usar para denominar a esos conjuntos (hasta ese momento llamados “mascaradas”).

Dado que en la ciudad de Buenos Aires el substrato cultural era y es similar, casi inmediatamente surgió la murga porteña y así luego se ha difundido por casi toda Argentina, aunque la diferencia entre los dos estilos es notoria: en Uruguay la puesta en escena es más teatral y es característico su canto, en la murga de Buenos Aires lo que la caracteriza y distingue es su baile.

En un principio, los tablados eran construcciones más o menos improvisadas en los distintos barrios, pero con los años, tanto las murgas como los tablados se fueron profesionalizando y comercializando.

Varios músicos rioplatenses introducen coros de murga en sus canciones, entre ellos los solistas uruguayos Jaime Roos y Canario Luna, las bandas de rock uruguayas La Vela Puerca y No Te Va Gustar, y las bandas argentinas Bersuit Vergarabat, Karamelo Santo, Fabulosos Cadillacs y Los Autenticos Decadentes, entre otros.

Por Francisco Rangel Escobar