Francisco Rangel Escobar

Francisco Rangel Escobar

Felipe Boero nació en Buenos Aires, Argentina, el 1 de mayo de 1884. Cursó el magisterio en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, cuya Aula Magna lleva hoy su nombre. El maestro argentino Pablo Beruti lo inició en el arte de la composición musical.

En 1912, habiendo ganado por concurso el “Gran Premio Europa” instituido por el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública. Luego se trasladó a Francia, completando sus estudios en el Conservatorio de París, bajo la dirección de Paul Vidal, discípulo de Massenet. De regreso a su país, fundó junto a otros tres beneficiarios de la beca Europa, José André, Ricardo Rodríguez y Josué Teófilo Wilkes, la Sociedad Nacional de Música, cuyo fin principal era hacer conocer las obras de los compositores argentinos.

Su impulso innovador se extendió a través de los cargos de director del colegio Juan Martín de Pueyrredón, Inspector Técnico de Enseñanza Primaria, Consejo Nacional de Educación, y docente de diferentes establecimientos elementales, secundarios y terciarios.

En 1934, el Consejo Nacional de Educación le confió la titánica labor de organizar y dirigir coros populares integrados por los estudiantes de los colegios primarios para adultos. Sus orfeones llegaron a congregar más de dos mil asistentes capaces de entonar melodías a cuatro y seis voces. Este logro estaba cimentado en la ardua tarea de crear o transcribir trozos adecuados para tal fin. Pero también en su notable carisma.

Miembro de la Comisión Nacional de Bellas Artes (1938), Boero mantuvo una fecunda actividad creadora expresada a través de seis óperas, tres partituras para el teatro, un importante número de páginas para orquesta, en versión original o en transcripciones, para conjuntos instrumentales, para canto y para instrumento solista: piano.

Boero ha sido considerado el principal “maestro” en el desarrollo de la música argentina. Componer y enseñar fueron sus más grandes vocaciones. Su vasta labor docente comenzó a los 17 años, desde entonces, muchas promociones de estudiantes argentinos lo conocieron y recordaron con devoción. Convencido de que el lenguaje de la música es el canal más apropiado para expresar el alma del pueblo.

Felipe Boero falleció en Buenos Aires, el 9 de agosto de 1958, pasando a la historia de la música argentina como uno de los más grandes compositores de América.

Por Francisco Rangel Escobar