Francisco Rangel Escobar

Francisco Rangel Escobar

La música latinoamericana es una de las más populares a nivel mundial, esto debido al origen que tiene en diversos países de América Latina, tales como Argentina, México y Colombia, Venezuela, entre otros. Este género  musical es tan extenso que abarca diferentes subgéneros además de muchos instrumentos musicales comunes como la guitarra, hasta aquellos que solo son característicos en su lugar de origen como el arpa, explica Francisco Rangel Escobar.

Este tipo de música surge principalmente como acompañamiento de bailes que resultan muy tradicionales en distintos países. Es tanto una forma de expresión y entretenimiento como un rasgo muy particular de diferentes culturas y que hoy en día, sigue presente en muchos puntos de América.

MÚSICA LATINA

En la música latinoamericana los géneros musicales tienen más influencia directa con los sonidos africanos y prehispánicos; estos últimos acordes con lo que numerosos grupos indígenas acostumbraban escuchar en eventos como rituales, ceremonias o danzas. Sin embargo, teniendo en cuenta la evolución que la música latina ha tenido en los últimos tiempos, podemos observar que de igual manera se ha adaptado a diversos ritmos considerados latinos, como la salsa, el merengue o la cumbia e incluso en los géneros mencionados hay una gran presencia de música como el hip-hop, el reggae, y hasta el pop o el rock.

INSTRUMENTOS MUSICALES

Cada país de Latinoamérica tiene sus géneros musicales que los caracterizan como nación o se dicen les llaman también los hecho en casa. Por ejemplo, en Venezuela tenemos al llanero o también llamada la música llanera como el género musical tradicional más conocido. La música llanera utiliza instrumentos musicales como el cuatro, el arpa, las maracas y la bandola. Tal y como su nombre lo dice, proviene de los Llanos, región muy importante en dicho país. El ritmo ha llegado a consagrarse como la música de identidad nacional, hasta el punto que  la denominación en el exterior a los venezolanos es llaneros.

Por Francisco Rangel Escobar