Francisco Rangel Escobar

Francisco Rangel Escobar

Entre los ritmos de la música latina podemos encontrar la música llanera, la cual viene de la mezcla de diversas influencias españolas e indígenas y es considerada patrimonio de los países Colombia y Venezuela. Debido a que en la frontera esta música se escucha y es disfrutada de la misma manera en ambos países. Por dicha razón se suele escuchar en las canciones llaneras la expresión “Colombia y Venezuela son dos naciones hermanas”.

Música del llano

La estructura rítmica de la música llanera es una combinación de ritmos ternario y compases compuesto.  Los instrumentos musicales más comunes de la  llanera son tres: el cuatro que es una guitarra pequeña de cuatro cuerdas y da soporte rítmico y armónico a la música llanera; las maracas o también llamadas capachos que están de igual manera a cargo del soporte rítmico y son el único instrumento de percusión en el Joropo, y el arpa que se encarga de la melodía y contra melodía; normalmente pueden estar incluidos otros instrumentos el bajo eléctrico.

Instrumentos musicales

La música llanera tiene dos dimensiones que son: la urbana y la campesina. La campesina, es considerada la música original. En esta dimensión se narra las vivencias del campo, las injusticias de los políticos, los amores de verdad, entre otros aspectos. Para las personas más tradicionales esta dimensión no debe mezclarse con el género urbano, pues lo consideran muy lejano a su esencial original, explica Francisco Rangel Escobar.

En lo que respecta a la música llanera urbana, se considera que es la suma de creatividad, a veces más trascendental que la música llanera campesina y no se cambia la esencia. Los autores de esta dimensión  poseen gran amor por este género.  Entre los exponentes más reconocidos de la música llanera podemos encontrar a Reinaldo Armas, Luís Silva, Ignacio Rondón, Arnulfo Briceño, a través de sus canciones demuestran que el género se puede difundir a niveles que van allá de la frontera colombo venezolana, sin olvidar por eso sus raíces y su esencia.

Por Francisco Rangel Escobar